Taksim: Ciudades como productos pacificados

El Parque Gezi y la Plaza Taksim de Estanbul acogen estos días diversos episodios de violento desacuerdo. La inminente operación de gentrificación orientada a la urbanización del parque desorganizó hace unas semanas las rutinas cotidianas de sus ciudadanos. Por un lado el suceso nos parece una anomalía. Nuestras ciudades europeas recrean escenarios pacificados donde el conflicto ha sido erradicado, acusado de mal rollo. Actuamos como si el espacio urbano hubiera sido concebido tan sólo para representar la sintonía entre los numerosos protagonistas de la escena. Por otro lado la discusión actualiza de nuevo la pregunta ¿quién decide sobre la ciudad hoy?

El siglo XX, con sus estrategias de racionalidad excluyente, situó en manos de los expertos las decisiones importantes. Las urgencias del primer capitalismo articularon los protocolos necesarios para la producción eficaz de la ciudad. En la actualidad, formas más evolucionadas del capitalismo cognitivo intentan capturar en la figura de las Smart Cities las complejidades de la ciudad. Al insuficiente saber de los arquitectos se adhiere ahora el de los sociólogos, publicistas, informáticos, psicólogos, economistas, expertos en redes, en gestión, en sostenibilidad, etc. Unos expertos son sustituidos por otros, pero permanece la idea de la ciudad como producto negociado tan sólo entre las fuerzas productoras globales y los sistemas de poder locales.

Paralelamente va creciendo una nueva sensibilidad en torno a la cualidad de procomún que atesora la ciudad como artefacto dinámico que nos pertenece a todos. Al menos, la necesidad de pensarla así. La ciudad ya no pertenece a los que la gestionan. En Estanbul se rebelan hoy contra la apropiación estatal de lo que es de todos. Sin embargo, las reflexiones y acciones capaces de activar el empoderamiento ciudadano y la condición laboratorial de la ciudad todavía no han producido herramientas de la eficacia mostrada por la violencia maquínica de los expertos. Nunca aspiraremos a tanto, claro.

Las revueltas ocurren en Estanbul, a modo de último episodio de resistencia frente a la próxima y definitiva absorción de Turquia por parte de la Unión Europea. Con este violento camino de pacificación, pasear por Estanbul será como hacerlo por Frankfurt, Lovaina o Venezia, ciudades estabilizadas donde el conflicto ha sido definitivamente erradicado, auspiciado por nuestra necesidad de reafirmación identitaria en unos escenarios estabilizados que compiten por la excelencia higiénica, por formar parte de la gran familia de ciudades europeas que muestran con orgullo el alto nivel civilizatorio del neoliberalismo contemporáneo.

TURKEY-POLITICS-UNREST

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3 pensamientos en “Taksim: Ciudades como productos pacificados

  1. Hola Enrique! Me gustó tu enfoque…
    Me preguntó si pasará cómo dices o si, como dice David, esas formas de movilización acaben de empezar y puedan generalizarse también en otros sitios. Estaremos atentos!

    • Jo! Siempre ganas, nunca te olvidas de darle su dimensión positiva a los comentarios. Gracias por la referencia. La pregunta siguiente es como construir una legitimidad compartida para estos acontecimientos, cada uno desde nuestra posición, como trasladar estas controversias también a nuestra mesa camilla…

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